Economía política del huachicol y el extraño caso del fondo de estabilización de los ingresos petroleros

En un texto anterior afirmé que existe una economía política del huachicol y que ésta ha sido un elemento central del sistema político mexicano. Por economía política del huachicol me refiero al proceso por medio del cual el sistema político ha manipulado al sistema económico para extraer y distribuir rentas derivadas del petróleo que induzcan a las élites a no pelear entre sí. Por extracción y distribución de rentas léase corrupción; es decir, la apropiación de recursos que no les pertenecen y que son distribuidos entre las facciones de la élite según su capacidad de negociación. Esta lógica de extracción y distribución de rentas ha estado presente tanto con el PRI como con el PAN, y esa lógica es precisamente la que AMLO busca fracturar.

Seguiré utilizando el término huachicol porque ya es de uso común, pero es importante tener presente que existe una narrativa, la de los grandes medios, que busca crear la falsa percepción de que el huachicol se reduce a la ordeña de ductos y que es realizada por grupos criminales. Desde luego que lo anterior es parte del problema, pero no considera la complejidad del fenómeno ni sus entrelazamientos con la manera en que se ha venido haciendo política en México.

La periodista Ana Lilia Pérez ha documentado muy bien este punto y ha mostrado que la mayor parte del robo se realiza desde Pemex: “el problema del “huachicoleo” es tan solo el 20% del total del robo de combustible, el 80 por ciento se realiza desde las entrañas de Pemex” (aquí la entrevista). Por cierto, esta cifra no debería sorprendernos. En un texto previo ya he hecho referencia a esta relación 20-80, conocida en estadística como distribución de Pareto.

En la entrevista citada, Ana Lilia Pérez señala que una parte del robo de combustible “se hace en el proceso marítimo de distribución que consiste en cargar buques con combustible y registrarlo como pérdidas”. Es decir, los buques petroleros zarpaban sin facturar la carga y, consecuentemente, los recursos provenientes de esas ventas no se contabilizaban como parte de las exportaciones mexicanas. Este volumen de combustible robado a la nación habría sido vendido en el mercado negro internacional, del cual México sería uno de los cinco principales abastecedores (los otros cuatro son Nigeria, Irak, Rusia e Indonesia, según un análisis publicado en el sitio OilPrice.com). En su columna del 16 de enero, Enrique Galván Ochoa, afirmó que la caída en la producción de Pemex, de más de 2 millones de barriles diarios a sólo 1.7 millones, habría sido simulada con el fin de seguir vendiendo petróleo en el mercado negro.

¿Cuántos buques habrán zarpado en esas condiciones? ¿De qué tamaño habrá sido el daño al patrimonio nacional? Será difícil tener datos precisos, pero poco a poco se irá revelando información que, al menos de manera indirecta, nos ayudará a responder estas preguntas.

En octubre de 2008 tuvo lugar en el CIDE un taller para la implementación del presupuesto basado en resultados. En la conferencia de clausura, el economista Raúl Feliz presentó un dato que sacudió a quienes estábamos presentes y apenas ahora, más de diez años después, comienza a tener sentido. En 2008, con el precio del barril en máximos históricos, más de 130 dólares, el fondo de estabilización de los ingresos petroleros de México alcanzó su máximo de 5 mil millones de dólares. ¿Es mucho? ¿Es poco? Comparémoslo con los datos del fondo chileno de estabilización, el cual el mismo año y con recursos de la exportación de cobre, tuvo un saldo de 20 mil millones de dólares. Con esta comparación la cifra del fondo mexicano es ridícula. La relación entre el fondo chileno y el fondo mexicano es 4 a 1. No olvidemos que por un lado tenemos cobre y por otro petróleo, y que además el petróleo estaba en su máximo histórico. Relación 4 a 1: 20 mil millones de dólares vs 5 mil millones.

La explicación que se suele dar es que por diseño los recursos que tenían que estar en el fondo terminaban yendo a gasto corriente, lo cual es verdad. Pero esto es cierto sólo para los recursos que fueron contabilizados como parte de las exportaciones. La totalidad del ingreso proveniente de la venta de crudo en el mercado negro no podía ser parte del fondo simplemente porque se la robaron sin que pudiera ser contabilizada. Así, para explicar ese comportamiento atípico del fondo, además de la hipótesis de las reglas de operación del mismo, tendríamos que considerar también la hipótesis del mercado negro, de recursos que nunca se contabilizaron debido a buques que salieron sin facturar. Si consideramos que Pemex tiene buques que tienen capacidad de 320 mil barriles, con el barril a 130 dólares, en 2008 se podrían habrían robado unos 40 millones de dólares por flete no facturado.

Quizá ahora comience a hacer sentido aquella servilleta de Meade –con el fin desplazar el huachichol de la agenda- o el repentino activismo de Aristóteles Núñez, ex jefe del SAT. Difícil imaginar que ninguno de ellos estuviera al tanto de lo que sucedía. Según el gobernador de Guanajuato, el panista Diego Sinhue Rodríguez, el 80% de la gasolina vendida en el estado era ilegal. ¿El SAT no advirtió que las gasolineras sólo facturaban el 20% de las ventas? Y eso sólo en Guanajuato. Un primo de Meade, Ignacio Arroyo Kuribreña, fue presidente de PMI Services en Norteamérica, una filial internacional de Pemex. Desde ese puesto fue el encargado el año pasado de la negociación con Shell para mantener en sociedad la refinería de Deer Park, en Estados Unidos. Como resultado de esa negociación Pemex se comprometió a disminuir el volumen de producción del crudo pesado de tipo maya, al pasar de 135 mil barriles diarios en 2019 a 70 mil en 2020, lo cual ocasionará una caída de cinco dólares en el precio por barril. Sin embargo, aún bajo esas condiciones, para el periodista Marco Antonio Mares, Ignacio Arroyo Kuribreña es poco menos que héroe nacional: “El negociador al que se le puede atribuir tan notable proeza es Ignacio Arroyo Kuribreña, presidente de PMI Services en Norteamérica”. Notable proeza de prosa que no debería extrañarnos si consideramos que, de acuerdo a esta fuente, Marco Antonio Mares forma parte de “la lista de periodistas huachicoleros que succionaban dinero de PEMEX a través de sus sitios de internet”.

Cuando fue secretario de Hacienda, Meade señaló que “en el combate al robo de gasolinas, se llegará hasta las últimas consecuencias con cualquiera de las partes involucradas, tanto en robo como en compra del combustible, así como en las autoridades de los tres niveles de Gobierno”. Más que como secretario de Hacienda, Meade habló como vocero de una élite parasitaria que se ha especializado en simular y en adueñarse de lo que no les pertenece.

Twitter @perifractal

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: